Historia

Estos paisajes enamoraron a aquél que por aquí pasó. Algunos pasaron y no se olvidaron jamás de este lugar, otros sin embargo, se quedaron, cultivaron, se hicieron sedentarios en estas tierras. Otros las conquistaron y los contrarios las reconquistaron, se hicieron dueños y señores de algo que nunca les perteneció: la Tierra. Porque aquí siguen los árboles centenarios, las piedras con sus mil colores, la tierra, acostumbrada a las cuatro estaciones…aquí sigue todo, si pudieran hablar…

Poblaciones prehistóricas en la cuenca del Tajo

Parece ser que la cuenca del Río Tajo fue atractiva para las poblaciones desde el Epipaleolítico (8000-7000 A.C), fase que se denomina a la Crisis adaptativa, en las que las antiguas comunidades paleolíticas se adaptan al nuevo mundo. Es en el Castillo de Monfragüe, donde se aprecia en la parte alta del abrigo, un ciervo que está difuminado, mientras otras con un color rojo más apagado, son de la época neolítica, donde se denomina la Época de desarrollo, en la que el hombre pasa a transformar y adaptar el entorno a sus gustos y necesidades.

Madinat Albalat, ciudadela Musulmana

De otros vestigios que nos dejaron nuestros antepasados, hay que hablar de Madinat Albalat, una ciudadela musulmana que se encuentra a escasos kilómetros de Higuera de Albalat, en el término municipal de Romangordo. Esta cuidad fue capital musulmana desde aproximadamente los siglos X y XII, con unos dominios que se extendían desde el macizo de Gredos hasta Medellín.

Su posición estratégica, la convirtió en un punto de confluencia en las disputas por su control a lo largo de la Edad Media entre cristianos y musulmanes; estos últimos fundadores de la misma, la amurallaron fuertemente y utilizaron como base militar en Extremadura.

En el siglo X, un califa llenaría de esplendor pueblo a pueblo en España: Abderraman III. Dicen que bajo su mandato, muchas ciudades, entre ellas, Córdoba, se convirtieron en un verdadero faro de la civilización y la cultura.

Campana de Albalat

Tras conquistas y reconquistas, la ciudadela es finalmente recuperada por Fernando III, aunque la cuidad llegó a su decadencia hasta el abandono. Lo que no se perdió fue su apellido ‘Albalat’, creándose en el siglo XIII ‘La Campana de Albalat. Fue una original organización municipal de los pueblos, que en tiempos del rey Fernando III, se preocupó de la repoblación de los territorios de la margen izquierda del Tajo, cuando el dominio de los cristianos sobre estas zonas estaba ya consolidado.